lunes, 31 de marzo de 2014

Torrijas de leche


Las torrijas son un postre o dulce típico español, que se elaboran en fechas de Semana Santa. Hay varias formas de hacerlas o elaborarlas y según regiones se hacen de vino o de leche, además de variar algunos ingredientes, pero siendo común a todas el pan, los huevos, la leche, la canela, el azúcar e ir fritas.
Algunos cocineros de “nueva hornada”, o de la llamada “cocina de diseño”, están variando las formas de elaboración y cambiando algunos ingredientes, al igual que añadiendo otros. Particularmente creo que eso es rizar el rizo y por mucho diseño que hagan, es una mera copia o burda adaptación de una costumbre de elaborar un postre tradicional, por mucho refinamiento que le echen “al invento”.
Ya que quieren diseñar algo “nuevo”, que inventen nuevos postres, nuevas recetas de algo creado por ellos mismos de verdad, desde un principio, no que de esta forma lo que hacen no es más que querer destacar basándose en algo ya existente incluso antes de que naciesen ellos y lo que hacen es “estropear” algo que ya es bueno de por sí y está inventado hace muchos años.

Yo las elaboro según la receta de mi madre, no “la de la abuela” aunque ella lo fuese, que es también en la que se basaban mis tías y tíos, que también cocinaban, y otras personas que conocí que las hacían así también. Antes las hacía de vino, también receta de mi madre, pero desde que le sienta mal a mi estómago el delicioso néctar, solo lo bebo en acompañamiento de comidas y como mucho medio vaso.
Para elaborarlas necesitamos “pan de torrijas”, o pan del día anterior si se prefiere que también vale, leche, huevos, azúcar, canela en polvo y en rama si se quiere, ralladura o cáscara de limón y naranja, y aceite de oliva preferentemente; si es virgen y extra mejor aún.

- Ingredientes para 6 torrijas, que son las que yo he hecho, pudiendo usarlos proporcionalmente a la cantidad que se vayan a hacer.
6 rebanadas de pan
¾ de litro de leche (entera, semidesnatada o desnatada)
3 huevos frescos
100 g de azúcar blanquilla aproximadamente
1 cucharilla de postre de canela en polvo
1 ramita de canela (opcional)
Un poco de ralladura de naranja, como un 10% de una pieza o la cáscara de media naranja (opcional)
Un poco de ralladura de limón, como un 10% de una pieza o la cáscara de media naranja (opcional)
Aceite de oliva virgen para freír (según sea el tamaño de la sartén que se utilice puede ser ½ litro aprox.)

- Preparación
En una cacerola ponemos la leche con la ralladura de naranja o la cáscara, la ralladura de limón o la cáscara y dos cucharadas soperas de azúcar (o dos cucharaditas de postre de edulcorante), y la ponemos a calentar a fuego medio removiendo de vez en cuando para que no se pegue en el fondo.
En tanto que se calienta la leche partimos las 6 rodajas de una barra de pan, como de dos centímetros de grosor. Se debe tener en cuenta que aunque aumentan el grosor al bañarlas en la leche y al freírlas, una vez rebozadas en el azúcar y enfriadas “bajan” bastante y si las hacemos finas se quedarían más finas aun y por tanto algo secas. Acto seguido batimos los huevos en un bol y preparamos en un plato hondo el azúcar con la canela molida bien mezcladas ambas.
No nos olvidemos de remover la leche de vez en cuando para que no se nos pegue.
En una sartén de no más de 20 cm de diámetro y de fondo bajo echamos el aceite y la llevamos a la placa con el fuego bajo (punto 3 o 4) para que vaya calentando simplemente.
Retiramos la leche del fuego y esperamos a que quede templada. Introducimos en la leche dos rebanadas de pan; tan solo dos por vez pues será como las vayamos friendo, porque si echamos más a la sartén, al aumentar de tamaño al freírse no cabrían. Cuando se haya empapado de leche el pan por ambas caras, para lo cual le tendremos que haber volteado antes, lo sacamos con una paleta de madera y con sumo cuidado que no se nos rompa, lo dejamos en una espumadera amplia para que escurran algo de la leche. Introducimos otras dos rebanadas de pan en la leche templada.
Subimos el fuego de la sartén al número 8 o 9 (si la numeración es hasta el 12). Pasamos las dos rebanadas que teníamos escurriendo al baño de huevos batidos y las damos una vuelta en el líquido, pero con cuidado que no se nos rompan. Cuando el aceite esté caliente, introducimos en la sartén las torrijas (a estas alturas ya la podemos llamar así) con la paleta de madera. Siempre podemos ayudarnos con otra paleta en la otra mano.
En lo que se fríen las dos primeras, hacemos las mismas operaciones que hicimos con ellas a las restantes; baño de leche; escurrido; rebozo en huevo y a la sartén. Cuando se hayan dorado por una mitad las damos vuelta para que se dore la otra. Una vez fritas las sacamos de la sartén y las dejamos en una espumadera para que escurran el aceite, de lo contrario al rebozarlas en el azúcar con canela, que es el paso siguiente, esta se hace bolas por el efecto del aceite y se humedece también, lo que haría que no sirviese ya para el rebozo y que tuviésemos que preparar otra mezcla y desperdiciar esta.
Una vez bien rebozadas en el azúcar las vamos dejando en una fuente, que podemos decorar con un papel ribeteado de pastelería o directamente sobre la loza, dependiendo si las tenemos que presentar ante invitados o son para consumir en familia. ¡Y ya tenemos nuestras torrijas caseras listas para comerlas!
Pueden comerse calientes o frías indistintamente, pero ha de tenerse en cuenta que calientes llenan mucho y hasta pueden sentarles mal a los estómagos no fuertes. Por el contrario si se las come frías, el estómago admite más cantidad y le sientan mejor. En cualquiera de las dos formas están riquísimas.
¡Buen provecho!